El Concurso
de Pintura de Casa de Teatro, una ventana abierta a la esperanza
por Myrna Guerrero*
Estamos nueva vez reunidos en estas
vetustas paredes que tanto tienen que contar convocados por Casa de
Teatro y su eterno duende mayor, el querido Freddy Ginebra, para celebrar
la creatividad, la confianza y el compromiso asumido por cuantos han
decidido hacer de las artes visuales su fuente de vida.
La República Dominicana tiene una larga tradición de
concursos que han permanecido en el tiempo y con ello les cabe el
reconocimiento de grandes descubrimientos y aportes a las artes visuales
nacionales. Tal es el caso de la Bienal Nacional, iniciada en
1942 y mantenida hasta el momento, siendo hoy la bienal de mayor
continuidad en toda América. De igual manera el Concurso
de Arte Eduardo León Jimenes, que desde 1964 hasta el presente
se ha realizado con una organización y continuidad por todos
reconocidas como paradigmáticas, para ser hoy por hoy la iniciativa
competitiva de carácter privado de mayor permanencia en nuestro
continente.
Junto a las dos competencias mencionadas, se colocan los concursos
de Casa de Teatro, cuyos galardones otorgan honra y reconocimiento
a quienes se alzan con los premios y menciones de honor por múltiples
razones. La primera, por el gran prestigio nacional e internacional
de la entidad organizadora del concurso como promotora y difusora
de las artes, abierta, plural y en ejercicio de valores permanentes. La
segunda, por la selección de los jurados que evalúan
y otorgan las premiaciones, quienes actúan siempre sin tapujos
ni presiones, con altos niveles de profesionalidad y ética. La
tercera y más importante, por el entusiasmo que genera esta
convocatoria entre nuestros artistas, muchas veces recién egresados
de las academias o incluso todavía estudiantes. Y es que para
ellos y ellas el Concurso de Casa de Teatro es una oportunidad que
no ofrecen los otros certámenes, cuyos requisitos exigen un
ejercicio más profesional.
Por esta última condición es que el Concurso de Casa
de Teatro es una ventana abierta a los que se inician en el quehacer
de las artes visuales, jóvenes estudiantes y autodidactas que
responden a la convocatoria desde recónditos lugares de nuestra
geografía, con la ilusión de que sus trabajos puedan
ser observados por un gran público.
En la presente versión 65 personas se motivaron a presentar
un total de 163 obras. El jurado que me honro en compartir con la
historiadora y crítica de arte Jeannette Miller y con el artista
Juan Mayí, ganador del Gran Premio de la Bienal Nacional celebrada
el año pasado, luego de un exhaustivo análisis y ponderación
de cada una de las obras presentadas, seleccionó un total de
27 obras para ser exhibidas.
En este conjunto apreciamos osadía, impacto visual, correspondencia
entre la intencionalidad y resultados, contenido y logros en la realización
o factura. Compartimos criterios, discutimos divergencias, analizamos
detenidamente estas 20 obras y en votación independiente, luego
confrontada entre los tres, se nos revelaron las coincidencias que
determinaron la dirección de los premios y menciones otorgados
a unanimidad.
La muestra de obras seleccionadas manifiesta que la pintura todavía
sobrevive como recurso expresivo importante dentro de las artes visuales
y la participación en ella constituye ya un reconocimiento
cualitativo a sus autores. Esta versión del Concurso
de Pintura de Casa de Teatro nos proporciona una esperanza renovada
en esa expresión de tanto arraigo en nuestra cultura visual.
Felicitaciones a los galardonados, quienes deben asumir estos premios
como un compromiso con el arte y la sociedad dominicana, a continuar
investigando, creando y provocándonos con sus realizaciones.
Felicitaciones a los organizadores y auspiciadores de esta importante
fiesta de la pintura nacional.
Muchas gracias.
*Secretaria General de la Asociación
Dominicana de Críticos de Arte (ADCA) y miembra del Consejo
Directivo de la Asociación Internacional de Críticos
de Arte (AICA). |