REGALO DE NAVIDAD

Todo aquello que se compra con dinero, no es caro. La frase se la escuché decir a mi mama hace muchos años cuando sorprendido recibí de sus manos un juego de cubiertos de plata en un aniversario y me preocupé por el gasto en el cual había incurrido.  Los grandes regalos no tienen precio, esos vienen directamente del corazón. Aun recuerdo esa su frase. Con los años me decía que necesitaba menos y que el mayor regalo que yo podía darle era “tiempo”. La presencia de mis hijos me cura todas las dolencias, repetía. Muchas veces no lo entendí.
En este tiempo donde debo confesar, el cultivo de lagrimas es abundante, recuerdo aquel extraño árbol de navidad en casa de un amigo. No ha sido sino hasta hoy, en que pensando en que escribir rememoro aquella aleccionadora visita.
Su casa era simple, tan simple, que sólo tenía los trastes necesarios.  Los muebles los había hecho reconstruyendo otros viejos, algunas sillas y un sofá que a veces servía de cama cuando algún amigo se quedaba a dormir.
Admiraba su independencia decorativa, su libertad y su capacidad de no dejarse intimidar por la constante competencia en que muchas veces nos sumergimos veleidosamente. El radio y la televisión heredados de su abuelo, una nevera Nedoca impresionante que a pesar de los años, enfriaba mejor que ninguna,  una pared repleta de libros (leídos, no decorativos donde consultaba constantemente), pero lo más impresionante durante las navidades, era el árbol de charamico repleto de papeles con los nombres de los componentes de la familia y algunos amigos.
La primera vez que lo puso no pude resistir la curiosidad.
Y  eso? pregunté
Tú que crees?
Yo nada, por eso  pregunto.
Adivina-me dice
Es decoración minimalista?-me burlo
Son los regalos- contestó mirándome divertido
Puse cara de no entiendo
 Regalar por regalar no tiene sentido,  me gusta como dice la Madre Teresa, regalar cosas que me duelan, cosas que verdaderamente necesite el otro, no lo que me sobra o pueda comprar en una tienda.
Entonces?
Cada uno de nosotros regala a quien quiere, cosas simples, un propósito, un compromiso de vida, que se entrega esa noche después de la cena de nochebuena.
Para que entiendas- continúa- le regalo a mi esposa este año, acompañarla todos los domingos a misa sin quejarme, he sido espléndido- añade- también le regalo, hacer la compra cuando ella no pueda, y eso sí  que me cuesta.
Y tus hijos qué regalan?
Este año les hemos pedido “tiempo”. Estamos viejos y los necesitamos más. Ese mi querido amigo, sería el mejor regalo que se le puede hacer a nadie, no te parece?
No dije nada, recordé y ensayé la alegria. Todavía tenia gente a quienes regalarle mi tiempo en esta navidad.