
Freddy, hombre de la gran casa Vianny
Solano -
Listin Diario 8/9/2007
SANTO DOMINGO.- Hubo
de todo. Y Freddy Ginebra lo sabe. Eso le hace un hombre inmensamente
feliz. Mirar atrás no es su acción favorita, tampoco revolcarse
en la nostalgia, ni la propia ni la ajena, mucho menos recostarse en
las columnas del tiempo para pasar revista. Sin embargo, a veces, solo
a veces, hace falta dejar constancia de lo hecho, de lo vivido, para
que la obra no enmudezca, los rostros no se difuminen por la acción
implacable del tiempo y los que aún no han llegado no pierdan
las esperanzas, las fuerzas para sacudirse la desidia y hacer algo que
valga la pena.
Por eso “La cultura somos todos”, un libro que tardó tres
años en estar listo y que a través de 410 páginas
recopila anécdotas, protagonistas y momentos. Con una presentación
de Don José León, presidente del Grupo León Jimenes,
y un prólogo del propio Freddy Ginebra, aparecen aquí artículos
que han sido escritos a través del tiempo por periodistas amigos
y anécdotas que el ideólogo de Casa de Teatro ha rescatado
del pasado.
Freddy reconoce que tuvo que enfrentar las consecuencias de un ciclón
que arrasó con el archivo de la Casa apelando a la generosidad
de familiares y amigos. Así, la historia se fue recomponiendo
y los rostros aflorando con su carga de emociones.
EL LIBRO
La presentación del libro se convierte,
de esta manera, en una especie de suceso nacional, o al menos, una acción
de importancia suprema para la historia de la creación artística
de este país.
En el patio de la Casa, detrás de sus puertas, en el pequeño
escenario de su teatro, en sus paredes, entre sus rejas y muros, se han
tejido suertes, caminos.
Se han conocido rostros y canciones, trazos inolvidables hasta ese momento
desconocidos, algunos han pasado del total anonimato a la gloria, muchos
se han codeado con los aplausos o han hecho historia. ‘
Por tanto, como una obra de justicia y aunque Freddy no prefiera los
homenajes, este libro debía ser escrito.
“Tengo una fábrica de alegría,
de fe..
Sonia y Luis Días cantando a dúo; un tímido
Juan Luis Guerra con aquella bachata que aún muchos no entendían;
una veinteañera Maridalia con una voz de ensueños; Pedro
Mir encandilando con su prosa al auditorio; rostros desconocidos reiventándose
sobre el escenario, en las paredes, en los rincones de la vieja casona
de la Zona Colonial.
Así, día tras día, noche tras
noche, semana tras semana, mes tras mes, año tras año hasta
llegar a las tres décadas, y un poco más. Cuando se presenten
las memorias de la Casa gracias a “La cultura somos todos”,
no se podrán evitar los homenajes. Recopilar, pasar revista, rendir
tributo, son cosas que suelen hacerse en los finales.
¿Casa de Teatro está cerrando algún ciclo?
Bueno,
treinta años es tiempo para tomar en cuenta, ¿verdad? Ahora
son otros tiempos, diferentes, siglo veintiuno, Internet, la aldea global.
Pero el ser humano es básicamente el mismo. La Casa siempre ha
buscado el corazón, el alma, el sueño. Espero que eso no
se pierda nunca.
¿Cuál ha sido el momento más difícil
de la historia de la Casa?
Él día que mataron a Orlando. El
había
llamado para que le reservaran dos asientos y nunca llegó a ocuparlos.
Ese día suspendimos la función entre el espanto y el horror.
¿Cómo ves ahora a aquel Freddy testarudo que insistió en
un proyecto que hoy es Casa?
Freddy es un hombre feliz. Lo que he hecho
no es mucho, pero es todo lo que puedo. Cuando me vaya, mi conciencia
estará tranquila, he tratado de aportar algo pequeño, he
tratado de transformar a través del arte una cotidianidad que
por momentos nos golpea.
He tratado de impedir que la gente sencilla
y sensible pierda su capacidad de soñar y que encuentre en la
vieja casa de la ciudad colonial un lugar cálido donde sin dinero
ni apellidos, sea tratado como un ser humano.
Pasando historia, ¿qué se siente por lo logrado?
Siento
tranquilidad, reto permanente, estímulos constantes, un largo
camino por recorrer.
¿Qué quieres lograr aún de Casa de Teatro,
que no ha logrado la Casa?
Multiplicarse y que en cada rincón de mi
país
exista una casa similar con apoyo de la comunidad donde se ubique. Creo
que podemos crear un circuito donde giren nuestras exposiciones, nuestros
conciertos, las obras de teatro.
¿Casa de Teatro ha hecho millonario a Freddy Ginebra?
Sí.
Soy el hombre más rico de mi país, tengo una fábrica
de alegría, de optimismo, de fe, de realizaciones constantes.
La Casa es una puerta a la esperanza.
¿Acaso se puede tener más? ¿De dónde viene
esa aura tan especial? ¿Cuántos amigos tiene Freddy Ginebra?
Los Ginebra por lo general somos amistosos, contagiantes, alegres. Heredé de
mi abuela y especialmente de mi papá, la pasión por la
vida. Es cierto, multiplico los amigos y cada día conozco más
y mejores personas. Trato de cumplir con todos, pero les advierto que
hay días donde me falla mi don de multiplicarme y quedo mal. Donde
nunca fallo es cuando verdaderamente me necesitan.
¿A qué seres imprescindibles de la Casa levantarías
estatuas y dónde las colocarías?
A mi familia por el tiempo
que les he robado. A todos los que me han dado la mano en muchos momentos
difíciles. A las mujeres que en diferentes momentos han donado
su tiempo para acompañarme en esta difícil pero embriagadora
propuesta de vida. A los amigos que he fallado por estar en “la
Casa” en lugar de en sus casas en momentos memorables. Estas estatuas
no las pondría en ningún lugar visible. Ellos prefieren
la discreción y el silencio. Sus estatuas las pondría en
mi corazón, al lado de sus nombres, donde siempre han estado.
DON JOSE LEON
Hace más de tres décadas Freddy Ginebra
tuvo la feliz iniciativa de fundar Casa de Teatro junto a un grupo de
valiosos colaboradores a quienes contagió con su juvenil entusiasmo
para convertirlos en cómplices de su proyecto.
Desde entonces,
la institución ha hecho inestimables aportes al enriquecimiento
cultural de la sociedad dominicana y continúa realizándolo
con ejemplar persistencia.
También el Grupo León Jimenes
se vio contagiado por el entusiasmo de Freddy. Firmemente comprometidos
en apoyar todas aquellas actividades que propendan a elevar el nivel
cultural del pueblo dominicano, acogimos de inmediato su hermoso proyecto
para convertirnos igualmente en entusiastas auspiciadores de los programas
emprendidos por Casa de Teatro”.